sábado, 29 de agosto de 2009

Trekking por La Pedriza del Manzanares. 25 – 27 Agosto 2009. “Sol, tormenta y la calma de las estrellas”


El día 25 de Agosto de 2009 habíamos acordado hacer una excursión de tres días por mi querida sierra de Madrid, en especial por la zona de la pedriza, subir por la margen del río manzanares para dormir simplemente con aislante y el saco sin otra protección que las estrellas y la lluvia de estrellas que más tarde veríamos, en la zona del Ventisquero de la Condesa es donde pesábamos pasar la primera noche para después hacer la cuerda larga desde el pico Guarramillas, descansar la segunda noche en las torres de la pedriza para descender por las Milaneras para llegar al parking y vuelta a casa..., pero en montaña es muy importante saber improvisar y esto es lo que tuvimos que hacer...
Primer día:
El día 25 de agosto salimos los 4 amigos a hacer una salida un poco diferente pues entre nosotros venía un amigo que nunca antes había venido a ninguna excursión montañera, así a eso de las 9.30 de la mañana salíamos dirección al parking de Canto Cochino en el parque de la Cuenca Alta del Manzanares “La Pedriza De Manzanares”, una vez llegamos al Parking preparamos nuestras cosas y nos pusimos en marcha, comenzamos a subir poco a poco en altura siguiendo la margen del río Manzanares por el lado izquierdo, había poquita gente excepto algún aficionado al barranquismo que seguía por nuestro camino para acercarse a los chorros (unas cascadas de agua a poco mas de una hora de la charca verde), una vez llegamos a los chorros nos detuvimos para hacer unas fotos desde donde se podía contemplar una gran parte de la Pedriza: cueva de la mora, el yelmo, el pájaro, las milaneras; y en días claros o mejor dicho sin polución la ciudad de Madrid.
Una vez nos relajamos viendo el paisaje continuamos nuestro camino de ascensión, pasada cerca de unos 45 minutos empezamos a desviarnos a la derecha para dejar esta ruta marcada con hitos y dirigirnos al camino forestal que aunque resulta un poco tortuoso el ir campo a través para alcanzarlo sólo son unos 15 minutos mientras que seguir todo el sendero marcado con hitos implica unos 30 minutos más y perderte parte del paisaje pues el sendero va continuamente al lado del río metido en el fondo de un valle bastante estrecho. Es así como, siguiendo la vía forestal durante unos minutos, pudimos apreciar por primera vez la bonita imagen de la maliciosa cubierta de nubes, mejor dicho: “nubarrones”, que nos daban un presagio de lo que ocurriría en las horas posteriores...
Siguiendo el camino poco a poco desciendes para llegar a un puente que debes dejar a tus espaldas para comenzar a subir lo que es otro valle que te llevará a Guarramillas a 2258 metros, fue entonces cuando decidimos esperar un rato para comer, fue bastante entretenido debido a algo muy español, un toro de grandes dimensiones estaba merodeando la zona, lo cual es bastante común en esta época del año, pues las diferentes ganaderías de la zona tienen permisos para tener sus reses (en ocasiones bravas sueltas por la zona), así que mientras comíamos el morlaco se acercaba a nosotros, en ese momento pudimos comprobar que el pobre animal se intentaba acercar al lugar donde tenía su comida esparcida por el suelo: algo de avena a parte de la hierba de los prados de este lugar, nosotros continuamos a lo nuestro e hicimos algunos lances de valentía al más puro estilo torero.
Después de hacer el “ton-torero” un rato, nos dispusimos a continuar la marcha, poco a poco caían gotitas de agua que en un principio no nos dieron que pensar, pero fue pasados unos minutos cuando nos sorprendió la gran tromba de agua, una lluvia fuerte con escaso aparato eléctrico que comenzó a cambiar nuestra marcha, el terreno se volvió barro rápidamente, todos los torrentes secos todo el verano comenzaron a llenarse de agua de repente y sin previo aviso, convirtiendo la zona intransitable, era la primera gran tormenta después de un verano extremadamente seco, podríamos decir que era un preludio de el otoño. Fue entonces cuando decidimos darnos la vuelta hacia el coche, puesto que el plan era dormir arriba de las Cabezas de Hierro sin tienda y esto era imposible puesto que todo estaba completamente encharcado y no daba la sensación de amainar, yo y mis otros compañeros de viaje fuimos promoviendo diferentes alternativas mientras el agua seguía cayendo, Ramón conocido como “Fray Junípero” proponía volver a casa y regresar al día siguiente, a lo que cada uno se opuso de una manera diferente, Jhon el más amateur conocido desde aquel día como “Oso hormiguero” dijo de forma muy honrada:
-Si yo vuelvo a casa mañana no me mueve nadie de la cama, lo más para ir a la piscina. A esto Ramón contestó con una gran sonrisa, pues pudo ver que a aquellas alturas el más amateur estaba destrozado de cansancio, lo cual le hizo pensar lo físicamente bien que él se encuentra pasando los sesenta y metiéndose caminatas kilométricas, Rafa conocido como “Mitrofán” estaba convencido de que no quería pasar sus últimos días vacacionales en la gran ciudad. Entonces ahí entré yo en juego, todo aquel que me conoce sabe que soy bastante de ideas fijas y que convenzo a un calvo para venderle un peine, eso sí siempre siendo bastante realista y sin engañar la realidad demasiado, en aquel instante seguíamos caminando y yo dije:
- ¡No, a casa no me voy, ni vosotros tampoco!. Todos me miraron bastante extrañados, y entonces les propuse un plan, mejor dicho tres. El plan “A” era coger el coche y marcharnos a Cotos a unos 30 minutos de allí, subir al Refugio de Zabala y pasar allí la noche, el plan “B” era muy en mi línea, ir a Cotos e intentar dormir en el cercano refugio de “El Pingarrón”, pasar allí la noche y al día siguiente subir por esta vertiente (Norte) a Cabezas de Hierro para hacer la cuerda larga, en caso de estar cerrado el refugio dormir en la parada de autobús de Cotos acondicionada con un techo de madera y unos bancos de madera perfectos como tarima para extender el saco de dormir, según se lo expliqué aquello no era una vulgar, pero muy bonita parada de autobús en medio del monte, si no que parecía un hotel de cinco estrellas donde alojarse quince días, aquí les tenía más o menos convencidos cuando se me ocurrió el plan “C”, sí al “B” no le hacían muchos ascos el “C” sería el concluyente y ganador, así fue, les comenté el bajar hacia Canto Cochino y coger de nuevo el coche, así ir al otro Parking de la Pedriza e ir al Refugio Giner, esto no nos llevaría más de dos horitas que para Jhon estaban ocultadas tras unas palabras de: - eso se hace rápido, pero claro parando a descansar y tal tardamos un rato más...., Así fue y nos dirijimos hacia el coche disfrutando unas vistas desde los chorros de la Pedriza espectaculares, donde se podía percibir como esa maldita mancha de humo o “boina” sobre Madrid debida a la polución, se había disipado con la fuerte lluvia dejando un cielo claro y sumamente bello. Allí tuvimos tiempo para hacer fotos, tomar un respiro y mas tarde bajamos hasta el coche para acercarnos al otro parking.
Estuvimos charlando, riendo y haciendo comentarios sobre el pedazo de tormenta que habíamos pasado, así en este estado de ánimo de colegueo nos pusimos ha caminar hacia el refugio Giner, el cual sabíamos que estaría cerrado pero en caso de lluvia te deja un pequeño porche donde cobijarte, eso sí, estando de pie, todo el camino de subida era asfixiante debido a la gran humedad del ambiente y a las altas temperaturas de esta época del año en esta zona de España, así que intentamos buscar algún resquicio de agua en los arroyos de la zona, lo cual tuvo una respuesta “No”, en esta parte de la sierra debido a su orientación Sur es mucho más difícil encontrar agua, eso sí una vez que se sube a uno 1700 metros puedes encontrar agua todo el año en el arroyo de los pollos en la zona de “los llanitos”, a la que nosotros llamamos “Rincón del Fraile”, curiosamente este arroyo a medida que baja altura en vez hacerse más caudaloso en su cauce, en épocas de sequía se ensancha y produce charcos de agua no recomendable para abastecimiento de humanos. Al llegar al Refugio se encuentra una fuente a sus pies que había corrido la misma suerte que los arroyos de la zona, solo un leve goteo hacía sospechar que de allí caía agua el resto del año, a esto Ramón cogió un botella cortada a la mitad que estaba allí desde a saber cuando y se puso a beber con gran cara de satisfacción y felicidad, yo estaba un poco incrédulo, no dejo de ser un ser bastante urbanita, pero después de ver que no tenía ni gota de agua me puse a beber también en plan “el último superviviente”, así todos, uno a uno, fuimos bebiendo de esa especie de bebedero para perros que alguien había dejado en previsión de volver mas tarde y encontrarlo lleno...
Ya al anochecer extendimos los sacos en el suelo, cenamos, y nos tomamos unas buenas latas de Guinness, algo que siempre nos gusta llevar en nuestras salidas montañeras y eso que pesan, pero te animan el alma y es una delicia a compartir con los amigos. Otra historia es explicar los efectos de calor que el Anís de Ramón produjeron en Mitrofán...
Así pasamos la noche, charlando, mirando al cielo y descansando pues al día siguiente teníamos mas por ver y enseñar, esta noche estábamos tan cansados que acabamos pronto de contar estrellas...


2 dia trekking en La Pedriza

Nos fuimos a dormir a eso de las 22.00, después de haber degustado una riquísima Guinnes, y tomar algo de cena, para ser mas precisos algo de pasta, que siempre es muy bienvenida para recuperar fuerzas y además muy fácil de digerir.
Pasamos la noche contemplando las estrellas, el cielo estaba muy  claro debido a las fuertes lluvias de por la tarde, ni una nube, y un ambiente muy agradable, así poco a poco nos quedamos dormidos uno a uno…
Ya a la mañana siguiente, nos despertamos poco a poco, un bonito día amanecía, nos espabilábamos y así estuvimos charlando para decidir que excursión haríamos. Algo de lo que debo hacer mención también es de lo triste que nos resultó ver tirada una gran plancha de tela asfáltica junto al refugio Giner, y digo yo: “si lo han subido allí por que no pueden bajarlo y tirarlo a donde sea oportuno, en vez de tirarlo encima de las rocas tratando de esconderlo…”, una vez que tomamos unas fotos para poder enseñar los paisajes que desde la explanada del refugio se observan, nos dirigimos rumbo hacia los llanitos, este camino es muy sencillo aunque una vez se sale del refugio hay una cuesta bastante prominente que nos acelerará el corazón bastante por unos minutos por lo inclinado, pero justo al final de esta cuesta encontramos un bonito lugar para pararnos unos minutos y ver a nuestras espaldas el refugio, y mirando hacia el frente podremos observar claramente las torres que hacen de techo a la pedriza, la esfinge, y todas esas rocas tan bonitas que forman parte de la pedriza anterior, así tomando unas fotos y riendo un rato se hace mucho mas divertido el ascenso. (Me paro unos minutos a observar la entrada norte de España, veo con claridad los Picos de Europa, mientras escribo esto estoy volando de Londres a Madrid, 17 Octubre 2009, puedo observar con claridad la parte del macizo central, un día muy claro y algún nevero que aún se deja ver por las zonas mas altas, otro día nos tendremos que referir a este lugar tan bello…,os invito a que lo hagáis si lo conocéis. Ahora observo la gran planicie castellana, que se extiende hasta la barrera de el Sistema Central, así que en unos minutos sobrevolaré las montañas de las que ahora os estoy hablando en estas líneas, y es que son las ondas de bienvenida a Madrid para todo aquel que se aproxima por la zona norte. Ya empiezo a contemplar la zona que debe de ser perteneciente a la zona de Guadalajara y Segovia, si no me equivoco lo que se ve es el pico del lobo donde se encuentran las instalaciones de la estación de esquí de la pinilla).
Han pasado varios días desde que escribía esto, ahora el cielo ha cambiado, hoy ha comenzado a llover y en mi vuelta hacia Londres solo veo nubes y mas nubes, el comienzo del otoño es mas que latente, estos días atrás continuaba el sol, temperaturas primaverales, pero hoy eso ha cambiado, las primeras nieves han llegado ya a muchas de las montañas de España.
Bueno, pues, ha continuar explicando que hicimos en el treking por la pedriza.
Después de hacer nuestras fotos desde ese maravilloso punto con vistas a “El Pájaro” , “Las Torres” y un largo etcétera de piedras, riscos, con gran solera, continuamos caminando hacia los llanos, poquito a poco subiendo entre la vegetación, pinos en su mayoría provenientes de la repoblación de los años 50, llegamos a un paso en el cual se ve a mano derecha el arroyo de los pollos,  y al otro lado de este, el camino que puede llevarte hasta “el Pájaro” y “las Buitreras”, donde recomiendo a todos aquellos que tengan la oportunidad de acercarse pues allí estarás “casi dando de comer a los buitres”, como hace años me contaba un chico que paseaba por allí con su novia., y si bien es cierto que darles de comer no se les da (mejor no estar en esa situación), si es cierto que desde la parte mas alta de “el Pájaro”, podréis escuchar algo que nunca olvidaré, y es el silbido de las alas de los buitres al volar. Así que después de recoger el agua de el arroyo, que corre todo el año, continuamos la marcha hacia cuatro caminos continuando la por la zona izquierda de el arroyo, así transcurrida una hora mas o menos minutos llegaremos a la zona de cuatro caminos, donde podréis ir hacia las torres, zona de los llanitos, si continuáis de frente,  ir al puente de los pollos si tomáis la vía de la izquierda, pudiendo a su vez regresar por esta vía a canto cochino con sus variantes, normal apta para cualquiera, e interesante (no apta si tienes vértigo, y de mas dificultad por lo muy accidentado del terreno). Nosotros en este momento subimos hacia los llanillos, y allí en nuestro llamado rincón del fraile, nos sentamos, preparamos nuestras cosas para acomodarnos y pasar allí la noche.
Después de comer, nos fuimos a descansar, tumbados en el suelo debajo de los pinos, y después de dormir una buena siesta, con millones de hormigas por todas partes, nos fuimos a dar un paseo hasta el puente de los pollos, para quien nunca haya estado, el puente de los pollos es una arco de granito, que se encuentra a unos 1700 metros de altitud, llegar a él no es un problema, pues es una senda sencilla de seguir, pero una vez a los pies de el arco debes subir una pared con buena pendiente y así quedar justo debajo de él, que mas que decir que el espectáculo es de una gran belleza, que te da tranquilidad, y tiempo para pensar  mientras observas parte de la pedriza, desde un rincón único.
Mas tarde, después de que hubiésemos compartido impresiones sobre algunas cosas, a nuestro amigo Jhon le brillaba una sonrisa de oreja a oreja, así volvimos a descender el puente de los pollos, cada uno a su estilo, y yo por alguna razón extraña, y como poseído por el espíritu de el último superviviente, me puse a bajar a modo tobogán la pared de el puente de los pollos…, no sé por que pero a veces hago cosas de ese estilo, y creo que realmente son las que me mantienen vivo y con ganas de levantarme cada día.
Una vez volvimos a nuestra zona de vivac, tomamos algo de anís y una cerveza, con gran tranquilidad, olvidándonos de todo, y sin olvidar nada, simplemente disfrutando de la vida. Así cayó la noche y nos metimos en nuestros respectivos sacos, el silencio se rompió cuando un búho de gran tamaño se acercó, y nosotros le observábamos casi con tanto detenimiento como el lo hizo, el búho se marchó y así llegaron las estrellas, a miles nos saludaban desde el cielo, con su antiguo resplandor, y poco a poco fueron pasando estrellas fugaces, tantas que no recuerdo las que conté, pero si sé que el deseo que tuve fue una y otra vez el mismo, y aunque no puedo decir el secreto de mi deseo, si os desvelo algo, allí volveré una y otra vez rodeado de gente a la que quiero…

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